Blue Valentine

Las cintas de amor son todo un género, pero demasiado explotado como para esperar novedades en un nuevo estreno de este tipo. Sin embargo, “Blue Valentine” (2010) lo logra, por su franqueza y realismo, mostrándonos una relación de pareja intensa y vital, que sigue los derroteros de casi todos matrimonios, con sus buenos y malos momentos.

Sin duda que una cinta que esté centrada básicamente en el accionar de dos personajes, deberá en gran medida su buen resultado a la efectividad del guión y a las buenas actuaciones en los roles protagónicos. En el caso de las interpretaciones, no cabe duda que el andamiaje dramático está sustentado en el excelente trabajo de Ryan Gosling, que interpreta a Dean, un trabajador sin muchas ambiciones, pero muy entregado a sus sentimientos; y de Michelle Williams, que encarna a Cindy, una enfermera universitaria, que va perdiendo paulatinamente el interés y la admiración por su impulsiva pareja.

El guión, por otro lado, está bien construido, con dos narraciones paralelas: la realidad actual del matrimonio, donde participan además la pequeña Frankie (Faith Wladyka) y el padre de Cindy, Jerry (John Beman); y el momento en que se conocen y enamoran, período en el que aparece el ex novio de Cindy, Bobby (Mike Vogel), en uno de los conflictos de la cinta, ya que no quedará claro quien es finalmente el padre de Frankie, a pesar de que esto nunca resintió en Dean y asumió su paternidad de forma comprometida y lúdica, ya que siempre guardará su alma de niño, lo que también incidirá en su relación matrimonial.

El director del filme, el estadounidense Derek Cianfrance, que antes había dirigido sólo un largometraje, el premiado “Hermano Tied” (1998), y luego una gran cantidad de documentales y cortometrajes, logra una película intensa y creíble, que recuerda a ratos a las cintas del mismo género del gran John Cassavetes, en la que no se escabulle frente a los problemas de la pareja, como la rutina, el exceso de trabajo, las apreturas económicas, la falta de deseo y el cansancio que va provocando el tiempo en las relaciones, cuando no se pone la mejor de sí y la voluntad para mantener la magia y la chispa del amor encendida.

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