La venganza de las dunas

copiadep1000697¡Están vivas¡ No son arena muerta, se mueven, avanzan, retroceden, parece que atacaran a los invasores, se les meten por los pequeños orificios, entran a las casas, marcan su territorio como animales desesperados, quieren volver a su cauce, como ríos encuadrados, no se conforman…parece que quisieran vengarse de quienes tratan de dominarlas, reducirlas, aplastarlas bajo una bota de cemento. No sólo están vivas, parece que quieren vengarse.

Fueron condenadas a desparecer entre el cúmulo de departamentos, fríos cubículos construidos en serie, mo poblaciones de cemento, en el corazón del místico campo de arenas, el mismo que colgado del abrupto litoral mira al Pacífico y al pujante desarrollo urbano que un día usurpó su otrora libre y desnuda geografía.

Allí, a las dunas de Concón, llegaron “invasores” de tierras ajenas. Arribaron seguros, con grúas y bulldozer, a doblarle la mano al destino de una naturaleza que creyeron que podían controlar con ladrillo y hormigón, con tejas y jardines, con fachadas y entradas de autos, con la certeza que las dunas se quedarían inmóviles, aplacadas.

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3 comentarios

  1. Notable relato…ahora habría que hacer uno para la Población Vergara que parece que también estaba viva…

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