Desde hace cuatro o cinco años atrás, hablar de Fernando Cerimedo era un asunto de nicho, muy propio del “periodismo periodístico” o de estudiosos de la comunicación política y con poca prensa investigando las redes de desinformación de la ultraderecha. Recuerdo haber incluido su nombre en alguna presentación y quedar sorprendido por su ascenso a las redes del poder. Fue el recuerdo de una carpeta con el nombre “Cerimedo”, con bastante material, lo que me llevó a darme la lata de escribir esto, sabiendo que probablemente sólo me leerían un par de amigos.
El asunto es que hace unos días Cerimedo, para ser más exactos el lunes 17 de agosto, este hombre calvo de rostro ovalado, nacido en Mar del Plata y 45 años, saltó a los titulares de forma explosiva, pasando a ser tendencia por el homicidio frustrado contra su expareja, la abogada y activista Nadia Beller, que sobrevivió a un ataque a tiros en Santa Cruz, Bolivia, con un embarazo de cuatro semanas.
La existencia de imágenes del atentado y la veloz diligencia de la Fiscalía boliviana convirtieron en apenas unos días una historia que parecía escrita para los márgenes de la política en un caso que da para una película. Hubo allanamientos a varios inmuebles vinculados a Cerimedo, hallazgo de dinero en efectivo y, según informó el fiscal departamental de La Paz, “granjas de bots”[1]. La defensa del consultor ha negado parte de esos antecedentes. Cerimedo rechazó que se hubiera encontrado un millón de dólares y aseguró que algunos equipos descritos como parte de esa infraestructura digital eran en realidad módems de internet. Mientras tanto, Beller, esperando un hijo del propio Cerimedo, herida por tres disparos y hospitalizada, comenzó a dar declaraciones desde su camilla de hospital, formulando acusaciones que alcanzan supuestas redes de negocios y corrupción internacionales.
Con su exnovia conociendo con precisión todos sus secretos, la causa penal avanzó con velocidad. Este viernes 21 de agosto, un juez de Santa Cruz ordenó que Cerimedo permanezca 180 días en prisión preventiva en el penal de Palmasola. La Fiscalía boliviana lo considera, en esta etapa procesal, “con probabilidad autor intelectual y mediato” de un femicidio en grado de tentativa y sostiene que habría persuadido a Beller para dirigirse al lugar donde fue emboscada, siguiendo a distancia el desarrollo del ataque. La defensa niega la acusación y ha cuestionado tanto el procedimiento como la validez de parte de la evidencia digital. Entre los antecedentes incorporados a la investigación figura, según los abogados de Beller, un supuesto mensaje extraído del teléfono de Cerimedo en el que se plantearía que había que buscar una manera de “eliminarla”. La acusación es gravísima; la responsabilidad penal, naturalmente, todavía debe probarse.
Pero el interés público del caso Cerimedo excede largamente la crónica roja. Lo verdaderamente revelador es que el episodio le da forma a un personaje que durante años hizo precisamente del segundo plano una forma de poder.
Un currículum de un chanta que llegó muy alto
Cerimedo cultivó una biografía tan extraordinaria como difícil de comprobar. Dijo haber estudiado en Harvard, haberse entrenado con los Navy SEALs, obtenido un doctorado en marketing en la Universidad de Phoenix, participado en la campaña de Barack Obama y trabajado posteriormente en la Casa Blanca. Una investigación internacional coordinada por el Centro Latinoamericano de Investigación Periodística (CLIP), en la que participaron CIPER, Chequeado, Agência Pública y otros medios[2], intentó verificar varios de esos episodios. Harvard respondió que no encontró registros de Fernando Gabriel Cerimedo ni de Eduardo Bolsonaro como alumnos; una fuente próxima a la campaña y al gobierno de Obama tampoco reconoció su nombre, y la supuesta oficina de International Affairs de la Casa Blanca que él mencionaba no existía con esa denominación.
Cerimedo explicó después que había realizado cuatro cursos sueltos en Harvard, razón por la que no aparecería como alumno. El problema no es solamente académico. Su biografía parece haber funcionado de manera semejante a los fakes que luego vendería profesionalmente: con suficientes datos reconocibles que daban pie a creer una historia difícil de verificar.
Lo comprobable lo aleja bastante del James Bond que decía haber sido. Investigaciones periodísticas lo sitúan trabajando en empresas de taxis, seguros, computación y plásticos en Argentina; posteriormente fue director creativo en la agencia publicitaria McCann y ejerció durante algunos meses como docente secundario. También arrastra un antecedente judicial que regresó a la prensa después de su detención. El periodista argentino Rodrigo Lussich recordó públicamente que su familia había sido víctima de una operación inmobiliaria protagonizada por Cerimedo en Mar del Plata[3]. Según la reconstrucción publicada esta semana, Cerimedo recibió una condena de ejecución condicional por aquella maniobra, relacionada con la venta de un departamento de 35 mil dólares cuyos derechos fueron comprometidos con más de un comprador.
Nada de eso impidió su transformación posterior, y en pocos años pasó de la periferia empresarial y política a conversar con presidentes, candidatos presidenciales y referentes internacionales de la nueva derecha.
Del peronismo a Bolsonaro
Hay una ironía útil para entender su trayectoria. Antes de convertirse en uno de los operadores emblemáticos de la derecha radical latinoamericana, Cerimedo trabajó para el peronismo.
En 2019 asesoró campañas municipales en la provincia de Buenos Aires y colaboró en la organización digital de militantes de La Matanza, histórico bastión electoral peronista. Una fuente de ese sector recordó posteriormente que Cerimedo les enseñó a organizar el trabajo en redes, comprender los algoritmos y segmentar públicos[4]. No era todavía una figura reconocible sino un técnico de un territorio político nuevo: internet y las redes sociales.
El salto decisivo hacia la derecha lo ubica él mismo en Brasil. Cerimedo asegura haber trabajado durante las últimas semanas de la campaña presidencial de Jair Bolsonaro en 2018. Su explicación de las técnicas utilizadas es quizá más reveladora que cualquier caracterización hecha por sus adversarios. En entrevistas posteriores reconoció la realización de lo que denomina “campañas negativas” y describió estrategias destinadas a modificar la percepción de sectores hostiles al candidato mediante mensajes distribuidos masivamente por WhatsApp[5].
Su cercanía con Eduardo Bolsonaro sería además un puente hacia una constelación política mucho mayor. Pero fue después de la derrota de Jair Bolsonaro frente a Lula da Silva, en 2022, cuando Cerimedo adquirió otra dimensión. El 4 de noviembre de ese año difundió por YouTube una presentación titulada Brasil fue robado, en la que cuestionó el sistema electoral brasileño. Repitió sus argumentos posteriormente ante el Senado de Brasil. Diversas organizaciones de verificación calificaron como falsas varias de sus afirmaciones, y el Tribunal Superior Electoral suspendió cuentas vinculadas a La Derecha Diario y al propio consultor. Años después, la Policía Federal brasileña volvería a situarlo dentro de la investigación sobre la trama que pretendió revertir el resultado electoral; un informe policial de 884 páginas llegó a mencionarlo 66 veces[6].
Cerimedo rechazó siempre la acusación de haber propagado deliberadamente información falsa. Su versión era más sofisticada: decía pedir que se investigaran supuestas irregularidades. Y frente a las críticas tampoco mostraba demasiada preocupación. “Soy un héroe para medio país”[7], declaró después de su irrupción brasileña.
La frase resume bastante bien su método. En un ecosistema político polarizado, ser acusado de desinformar podía dejar de constituir un costo reputacional y transformarse, ante determinados públicos, en una credencial.
Chile: laboratorio y puerta de entrada
Chile conoció a Cerimedo antes que buena parte de Argentina. En septiembre de 2020, El Mercurio publicó una encuesta elaborada por su empresa Numen que reducía drásticamente la ventaja que todas las demás mediciones otorgaban al Apruebo en el plebiscito constitucional. El estudio decía haber entrevistado en línea a más de 18 mil personas y había sido encargado por empresarios partidarios del Rechazo. La votación real terminó con un 78% para el Apruebo. Cerimedo habló posteriormente de un “error de muestra” y explicó que habían proyectado los resultados suponiendo voto obligatorio y participación total[8].
El episodio, sin embargo, fue apenas el comienzo. Numen constituyó una sociedad en Chile y Cerimedo quedó vinculado al abogado Enrique García Arancibia, quien años después integraría el Comité Técnico de Admisibilidad del segundo proceso constitucional. Durante la campaña de 2022, una investigación de CIPER y LaBot vinculó además infraestructura administrada por empresas relacionadas con Cerimedo con Facilitadores Constitucionales, una iniciativa que utilizó una estética semejante a la de la Convención para distribuir contenidos como la afirmación de que la propuesta constitucional significaría “el fin de la casa propia”. Cerimedo negó haber creado el sitio, aunque reconoció haber prestado servicios técnicos y haber entregado algunas orientaciones estratégicas[9].
Después del plebiscito constitucional de 2022, Cerimedo aseguró que había realizado “toda la parte de la estrategia comunicacional” del Rechazo. Integrantes del comando oficial consultados por la investigación internacional negaron, sin embargo, que hubiera tenido ese papel. Uno de ellos entregó quizá la descripción más precisa del personaje: su nombre “siempre está dando vuelta”, pero trabaja “muy desde la guerrilla de las redes”[10].
En agosto de 2026, El Mostrador reconstruyó nuevamente sus conexiones chilenas y estableció que dos personas que habían participado en el grupo de empresarios que encargó aquella cuestionada encuesta de 2020 terminaron años después incorporadas al Segundo Piso del gobierno de José Antonio Kast: Alejandro Irarrázaval e Ignacio Dülger. Eso no acredita ninguna intervención actual de Cerimedo en La Moneda. Pero sí demuestra que las redes personales y profesionales que rodearon sus primeras operaciones chilenas no desaparecieron y que algunos de sus integrantes ingresaron después al corazón del llamado “Segundo Piso”[11].
Milei y la conversión del operador en poder político
Si Brasil le dio prestigio dentro de la derecha radical y Chile le sirvió como laboratorio, Javier Milei terminó de catapultarlo.
Cerimedo se incorporó al partido libertario argentino La Libertad Avanza como responsable de comunicación y llegó a asumir tareas cruciales de fiscalización electoral. Su proximidad fue suficiente para transformarse en uno de los operadores que facilitaban accesos al candidato. Se le atribuye, por ejemplo, un papel relevante en la entrevista del periodista norteamericano Tucker Carlson a Milei durante la campaña presidencial del año 2023, una pieza que permitió hacer conocido al entonces estrambótico candidato argentino dentro del circuito de la derecha estadounidense.
El detalle fundamental es que Cerimedo no era muy discreto sobre sus métodos. En una entrevista citada por CIPER reconoció que su organización podía generar “miles” de cuentas mediante máquinas e inteligencia artificial[12]. Explicó incluso que las dejaban madurar durante meses para evitar que los algoritmos las identificaran como artificiales.
También reivindicó las “campañas negativas”, diferenciándolas de las campañas sucias porque, en su definición, aquellas se limitarían a utilizar información verdadera perjudicial para el adversario. Esa frontera se vuelve menos nítida cuando se revisa el historial de La Derecha Diario, ya que el medio difundió, entre otros contenidos falsos, una supuesta internación de Gabriel Boric en una clínica psiquiátrica después del plebiscito chileno de 2022 y cuestionamientos sin fundamentos al sistema electoral brasileño, entre muchos otros ejemplos.
Cerimedo les bajaba el perfil a las falsedades publicadas por su medio, ya que podían ser, según sus propias palabras, “chiquilinadas” o “travesuras”. En otra entrevista resumió la ambición que estaba detrás del proyecto con una frase extraordinariamente franca: quería convertirse en el “Magnetto de la derecha”[13], en referencia a Héctor Magnetto, el histórico director ejecutivo del Grupo Clarín, el más importante de Argentina.
No aspiraba, por tanto, solamente a asesorar políticos. Quería construir infraestructura de poder.
De Cerimedo a Negre: una internacional de medios tóxicos
Esa ambición encontró después a un socio natural en el español Javier Negre, fundador del grupo español EDA, quien compró el año 2024 el 50% de La Derecha Diario y convirtió el proyecto argentino en la punta de lanza de una expansión internacional[14]. El modelo comenzó a replicarse mediante ediciones y marcas en distintos países de América Latina, Estados Unidos y España. El propio Negre llegó a explicar públicamente que había comprado la mitad del medio y que la otra mitad pertenecía a Cerimedo, a quien describía como jefe de estrategia digital de Milei durante la campaña.
Antonio Maestre resumió esta alianza esta semana en el diario argentino La Sexta señalando que Cerimedo proporcionó a Negre contactos para acceder a niveles superiores de gobiernos latinoamericanos. Su interpretación es que ese entramado mediático funciona asociándose con dirigentes de extrema derecha y utilizando medios digitales como instrumentos de intervención política.
La asociación permite comprender mejor un fenómeno que a menudo se analiza por separado. Bolsonaro, Milei, Kast, Rodrigo Paz, Vox, sectores trumpistas organizados por la CPAC, la poderosa Conservative Political Action Conference y un guion importado desde el ex primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, y pulido bajo las directrices de Steve Bannon, estratega político de extrema derecha estadounidense y exasesor de Trump, y quien acuñó la frase y táctica de “inundar la zona con mierda”, estrategia en la que una figura política pretende ganar la atención de los medios, desorientar a los oponentes y distraer al público produciendo grandes “voladores de luces” de interés periodístico.
Cerimedo parecía comprender este proceso y también identificar antes que muchos que la verdadera mercancía de ese mercado no era la publicidad ni siquiera la información. Era el acceso.
Bolivia, el último escalón
Su llegada a Bolivia siguió un patrón ya conocido. Cerimedo participó en la campaña presidencial del candidato derechista Rodrigo Paz, en 2025. Cuando su presencia comenzó a generar controversia, el gobierno boliviano negó que fuera asesor oficial, pero su portavoz reconoció que había sido un “colaborador cercano” del candidato durante la campaña y que después continuó colaborando en asuntos concretos de comunicación, aunque sin integrar formalmente la estructura estatal.
Era, nuevamente, poder sin cargo, hasta el intento de asesinato.
El lunes 17 de agosto, la abogada y expareja de Cerimedo, Nadia Beller fue atacada frente a un hotel de Santa Cruz de la Sierra por dos hombres que aparentaban ser repartidores de Pedidos Ya. Recibió tres impactos de bala y sobrevivió. Cerimedo fue detenido horas después en el aeropuerto de Viru Viru, cuando tenía previsto viajar a Buenos Aires[15].
A partir de entonces, la investigación comenzó a develar una serie de antecedentes explosivos. En tres allanamientos realizados en La Paz, la Fiscalía informó del hallazgo de decenas de celulares, dinero en moneda boliviana, dólares y euros y una infraestructura que identificó como una granja de bots. “Están saltando muchos nombres”, dijo el fiscal departamental Carlos Torres[16].
Durante años, periodistas e investigadores intentaron seguir las huellas digitales de Cerimedo: cuentas falsas, dominios, sociedades, campañas coordinadas, algoritmos, medios y conexiones políticas. Al final fue una investigación por un delito completamente distinto la que terminó abriendo físicamente las puertas y encontrando teléfonos alineados dentro de una propiedad.
Sería tentador leer todo lo anterior como la biografía de un villano perfecto. Sería también demasiado fácil. Atribuir a Cerimedo y a operadores semejantes el triunfo de Bolsonaro, Milei, Kast o Paz sería concederles un poder casi mágico que difícilmente se podría demostrar. Las derechas radicales crecieron sobre condiciones políticas reales: crisis de representación, inseguridad, inflación, desconfianza institucional, fragmentación de los sistemas de partidos y una enorme fatiga con las élites tradicionales.
Pero sería igualmente ingenuo considerar que sin las campañas de desinformación y fake news, las elecciones donde intervino habrían obtenido los mismos resultados sin ellos.
Cerimedo comprendió que, en la política moderna, controlar la narrativa es todo. Un ejército digital no necesita convencer a una mayoría. Puede bastarle con alterar la agenda, instalar una sospecha, transformar una falsedad en controversia, obligar al adversario a desmentirla y fabricar la sensación de que miles de personas están hablando espontáneamente de lo mismo.
Eso es lo inquietante de su trayectoria. No que haya trabajado para una determinada ideología, sino que ayudó a convertir la manipulación de las plataformas en una tecnología política exportable.
Quizás por eso Cerimedo resulta más significativo como síntoma que como personaje. Durante años quiso tener bajo perfil y ser poderoso al mismo tiempo.
Hoy está en prisión preventiva en Bolivia y enfrenta una acusación de extraordinaria gravedad que deberá resolverse judicialmente. Nadia Beller sobrevivió y recién ha comenzado a hablar. La Fiscalía revisa teléfonos, dinero, sociedades y conexiones. Viejas investigaciones periodísticas están siendo desempolvadas. Antiguos socios toman distancia como si el tipo tuviera lepra. Episodios que parecían desconectados empiezan a ser observados como partes de una misma trayectoria.
Durante años, Fernando Cerimedo se especializó en hacer visible lo que le convenía y ocultar el mecanismo que lo hacía posible. Esta vez, el algoritmo se invirtió.
[1] El Deber, “Hallan granja de bots, dólares y euros en un domicilio de Cerimedo”, 20 de agosto de 2026; y La Nación, cobertura de la investigación y versión entregada por la defensa
[2] Investigación internacional Mercenarios Digitales, publicada por CIPER/CLIP, “La opaca historia de Cerimedo, el consejero de la derecha trumpista sudamericana”
[3] El antecedente fue reflotado por Rodrigo Lussich tras la detención de Cerimedo; La Nación recogió su denuncia pública el 21 de agosto de 2026.
[4] CIPER/CLIP reconstruyó su trabajo en Malvinas Argentinas y La Matanza y su paso desde las campañas peronistas hacia la derecha.
[5] CIPER publicó las declaraciones de Cerimedo sobre las denominadas campañas negativas y su versión del trabajo realizado durante la campaña de Jair Bolsonaro.
[6] El diario argentino La Sexta reseña su aparición en la investigación de la Policía Federal brasileña y las actuaciones relacionadas con la difusión de falsedades electorales.
[7] CIPER/CLIP, “La opaca historia de Cerimedo, el consejero de la derecha trumpista sudamericana”.
[8] CIPER, “El argentino que desinforma en Chile y su vínculo con uno de los árbitros de la Constitución”; El Mostrador volvió sobre la encuesta y sus financistas en agosto de 2026.
[9] CIPER reconstruyó el registro del dominio, la relación con Numen y las propias explicaciones de Cerimedo sobre Facilitadores Constitucionales.
[10] Investigación Mercenarios Digitales, CIPER/CLIP, sobre el rol que Cerimedo se atribuyó en el plebiscito constitucional de 2022 y las versiones contradictorias del comando oficial del Rechazo.
[11] El Mostrador, “La sombra del rey de los trolls en el Segundo Piso de La Moneda”, 21 de agosto de 2026.
[12] Investigación internacional Mercenarios Digitales, publicada por CIPER/CLIP, “La opaca historia de Cerimedo, el consejero de la derecha trumpista sudamericana”.
[13] Fernando Cerimedo: «Quiero ser el Magnetto de la derecha», Noticias Perfil.
[14] La Sexta, “Antonio Maestre explica cómo funciona la sociedad de Fernando Cerimedo y Javier Negre”
[15] “Detenido Fernando Cerimedo, asesor de Milei y socio de Negre, por el presunto ataque de sicarios a su expareja”, La Sexta.
[16] El Deber, “Hallan granja de bots, dólares y euros en un domicilio de Cerimedo”.
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