El triste relato de una joven diseñadora que usó Misotrol para abortar

Aborto_misotrolAna María es una consolidada profesional. Dedicada al diseño, hoy trabaja y pololea hace un año con un compañero de labores en una oficina viñamarina, con quien espera poder formar una familia en el mediano plazo. Doce que se considera mujer feliz realizada. Pero nada de aquello hubiera sido posible –asegura- si no hubiera tomado una difícil solución que marcó un antes y un después en su vida.

Corría el año 2003 y Ana María, en ese entonces estudiante de la Universidad de Viña del Mar, quedó embarazada. “Era un pésimo momento, estaba terminando mis estudios y más encima tenía una pareja ocasional. Mis padres no me hubieran hecho mayor problema, creo. Pero me complicaba mucho el que mis planes se iban a ver frustrados. No estaba preparada ni emocional ni físicamente para hacerme cargo de un hijo con 22 años”, recuerda.

Ana María decidió casi de inmediato no tener ese bebé. “Creo que nunca se me pasó por la cabeza tener a la guagua”, recuerda. Buscó información en Internet y ahí vio lo de “esta pastilla para la úlcera, que se llama Misotrol y que decían era infalible para autoinducirse un aborto”. Envió unos e-mails y al otro día le llegaron dos respuestas con ofertas para venderle las controvertidas píldoras.

“En uno me lo vendían por 35 lucas, en otro por 40. Intercambié mail con uno de los vendedores, tratando de averiguar más sobre los efectos y lo que provocaba –evoca la joven. “Ahí fue cuando tuve que contarle a mi amiga. Me sentía como sucia, haciendo algo muy malo, por más que estuviera segura de que quería hacerlo. Mi amiga, la Mane, me apoyó. Me contó que a su hermana le había pasado lo mismo. Me di ánimo y opté por comprar las pastillas y tratar de ver si funcionaba”.

Historia breve: las cuatro pastillas funcionaron. “Me puse las cuatro. Me dolió mucho, mucho. Reconozco que me asusté y que sangré tanto que estuve a punto de ir al doctor, pero siento que eso me hubiera delatado. Me la aguanté solita, aunque la Mane estuvo ahí todo el tiempo”.

Ana María asegura que, pese al horrible dolor que sintió ese día de invierno durante casi tres horas, en ningún momento se arrepintió. “No le tomé el peso. Era mi elección: haber tenido a esa guagua me hubiera obligado a entablar una relación con alguien que no quería. Me hubiera frenado como mujer y me hubiera convertido en alguien infeliz”. Al revisar el traumático episodio, no cree que haya sido una excelente elección: era, simplemente, la única que tenía a mano.

Cifras del Servicio de Salud Viña del Mar – Quillota indican que en 2005 se recibieron 2.214 casos de abortos en centros sanitarios de su jurisdicción. De éstos, 1.632 se produjeron en hospitales públicos y 582 en clínicas y centros privados. Las atenciones prestadas se traducen en la asistencia médica tanto a mujeres con abortos espontáneos como aquellas que se lo hayan inducidos y, que debido a las complicaciones, tuvieron que acudir a los recintos hospitalarios.

Publicado originalmente el 19 de noviembre de 2006, en El Observador de Viña del Mar

* Imagen: Propiedad de Fernanda Cordero H., Licenciada en Arte

51 comentarios

  • Querida… que tristeza leer tus palabras… abrirse de patas?? Maracas culias?? Que feo… donde esta la sororidad entre mujeres!!! Usted sabe que antes de los dos meses y medio ese indefenso como le llamas es una membrana llena de celulas? Que aun no tiene su primer sentido desarrollado? Como que es de pendejas decidir sobre el cuerpo de uno? En serio? … Usted es de las que habla por la iglesia? Que dios castiga? Dios ama, no castiga.. y si asi fuese el debe castigar a esos curas que proclaman pecadoras a quienes abortan, pero no recuerdan a los curas que violan niños, a quienes cobran sueldos millonarios y quienes comen en cubiertos de oro, mientras la gente muere de hambre en otros paises… esos deben ser castigados… espero nunca jamas tenga una hija de 12 años que sea violada, ni tampoco una de 16 a la cual le ha dado su amor y buenas enseñanzas y simplemente se habrá de patas en una fiesta… ni mucho menos una de 20 que sienta que esta en plena flor de la vida y con su justo derecho sienta que no esta preparada para ser madre… que este muy bien.

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