Cultivando la belleza interior

Carla StagnoParece chiste, pero les prometo que la cosa me requiso igual o más esfuerzo que empezar el gym el primero de enero. Sobre todo porque los resultados “no se ven”, lo que nunca motiva a una floja narcisista como yo adicta a las cremitas mágicas indoloras y perfumaditas. Además, se trataba de una cuestión de principios de género. ¿No estamos ya sacrificándonos bastante al tirarnos cada pelo y andar a pura lechuga, para más encima tener que tonificarnos la única presa que por naturaleza nos servía sin esfuerzo? Debo confesar que la idea era para denunciarla al Sernam. ¡Hasta que los probé!

¿Alguna vez han estado haciendo pipí y han apretado la vagina sintiendo un “tironcito” rico? Bueno, estos ejercicios (llamados “Kegel”, para las mateas libidinosas) se realizan exactamente igual. Hay distintas frecuencias e intensidades para contraer las paredes vaginales recomendadas según la tolerancia de cada una, pero por lo menos yo lo encontré tan “chori” que pasé a nivel avanzado en cosa de días. ¡Seca para apretar! Eso sí, es recomendable tener cuidado si los ejercicios se hacen en la oficina. No se verá el resultado, pero la cara de placer cuando las contracciones son rápidas pueden conllevar a más de una propuesta indecente y desgraciamente indeseada.

Lo mejor es que además de intensificar nuestros orgasmos, este bendito “gimnasio pélvico” nos ayuda a evitar problemas de incontinencia y facilitar el parto. Espérense nomás un par de añitos, ¡les apuesto a que las clases de estos ejercicios se ponen más de moda que el yoga, pilates y Lady Gaga juntos!

Así que ya saben, ¡a practicar!

Sigue a la autora de esta columna en @carlaguionista

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