La distemper obliga a llevarse a la casa a los perros que recogen

Perrito negroEn un intento por manejar la población canina que deambula por el Plan de la ciudad, la municipalidad de Viña del Mar trabaja con los voluntarios de la Agrupación Defensores de los Hermanos Menores (Dhermes) en el retiro y cuidado de los perros.

Para ello les proporciona el canil del sector de Lajarillas, donde estaba el ex vertedero comunal; además de una subvención anual que deben destinar para alimentos y salud de los “refugiados”.

Pero eso nos alcanza sólo para un octavo de las necesidades. El resto debe salir de nuestros bolsillos y de las actividades que organizamos”, explicó la encargada de caniles de Dhermes, Nancy Sepúlveda Espinoza.

Esta organización formada por 8 voluntarios, presididos por la abogada María Elena Ganon Rosselot, incluso tiene que costear el traslado de los perros al refugio, pues la normativa impide que el municipio retire los animales que andan vagando por la calle.

“Si lo hiciera la Contraloría nos caería encima. Lo que sí puede hacer es un puente con algunas de las instituciones que se dedican a esto”, explicó una fuente municipal.

Como no los pueden sacar directamente de la calle por iniciativa propia, los voluntarios de Dhermes tienen que acudir a retirar perros a los sectores que le indican en el Departamento del Ambiente del municipio, que es donde se reciben los requerimientos vecinales por esta materia.

De ahí ellos deberían trasladarlos, alimentarlos y cuidarlos en el canil, pero lamentablemente la terrible enfermedad viral de la distemper está atacando en Lajarillas, por lo que los voluntarios deben llevarse los cachorros a sus propios hogares.

Esto es claramente un abuso de su amor por los animales, dada la inexistencia de un mecanismo que responsabilice a organizaciones estatales a enfrentar directa, y no subsidiariamente, un problema que afecta a casi todas las ciudades de Chile.

Además, “lo que debería hacerse es multar a quien deja que su perro ande vagando. Yo he visto personas cuando los botan, pero poco podemos hacer para perseguirlo. Nuestra presidenta, como abogada, ha analizado que como están las cosas ahora es muy engorroso llegar a multar a alguien. Yo creo que habría que cambiar la ley”, insistió la voluntaria Nancy Sepúlveda.

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